domingo, 13 de diciembre de 2015

Evo, Kirchner y Maduro: la izquierda Latinoamericana en crisis
En la última década, los líderes de izquierda estuvieron de moda en Latinoamérica. Primero fue Hugo Chávez, en Venezuela, con su discurso socialista, el cual contagió a países como Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile e incluso al Perú, donde tardíamente Ollanta Humala llegó al poder.
En el año 1999, un desconocido militar llamado Hugo Chávez Frías llegó a la presidencia de Venezuela, imponiendo un gobierno “bolivariano”, estatista y anti-imperialista, que ganó adeptos rápidamente en el pueblo venezolano y otros países sudamericanos, cansados de la crisis política y económica que sopesaban sus gobiernos de turno.
Chávez llegó como el “Mesías”, como el ícono a seguir y el modelo de político que necesitaba Latinoamérica; pero la revolución se fue quebrando conforme Chávez se entornillaba en el poder. Tras su muerte en el 2013, apenas 2 años después, la revolución bolivariana está en la postrimería de su ocaso político.
Hay muchos factores para medir el éxito o el fracaso de un sistema político de un gobierno de izquierda o de derecha; por ello, intentaremos explicar la crisis que viene pasando la izquierda en Latinoamérica desde 3 aspectos básicos: lo económico, lo político y lo social.

BOLIVIA
El segundo hombre de izquierda en llegar a una presidencia fue Evo Morales, quien ganó las elecciones en el año 2005, gobernando desde entonces con una política estatista. Desde lo político, Morales tuvo adversarios y seguidores. En un inicio, una gran mayoría de bolivianos lo apoyaban, pero tanto poder lo emborrachó y ahora quiere perpetuarse.
Morales ya está gobernando por más de 10 años y pretende cambiar la Constitución para ampliar su gobierno. Quiere llegar a un cuarto mandato y posiblemente a una presidencia vitalicia, algo que viene generando malestar en la población que no ve con buenos ojos la posición de Evo. Habrá un referéndum en el 2016 y todo parece indicar que no pasará la prueba.
En lo económico, Bolivia ha logrado recuperarse y tuvo crecimientos gigantescos por encima del 8% de su PBI, esto a raíz de la exportación de sus hidrocarburos; sin embargo, ese crecimiento en el 2015 llegó a su fin. El gobierno de Morales cerrará en el 2015 con una pérdida de 4 mil millones de dólares por exportaciones, la cual en el 2016 recaerá en la falta de empleo para el sector estatal.
Esta pérdida económica millonaria repercutirá sin duda en el aspecto social, pues la gente creerá que Morales les va a llevar a la bancarrota y será aprovechada por la oposición, que hace tiempo quiere ver fuera de la presidencia al primer presidente indígena de Bolivia. El 2016 podría ser el inicio de la caída de la izquierda en Bolivia.

ECUADOR
Rafael Correa fue el tercer presidente sudamericano de izquierda. Él llegó a la presidencia de la República del Ecuador, en el año 2006, llegando a conformar la alianza Chávez-Morales-Correa, quienes pretendieron hacer un bloque para luchar contra el capitalismo interpuesto por EE.UU., estatizar las empresas y rechazar cualquier injerencia extranjera.
Ya con 3 países dominados por la izquierda, se temía que la fiebre iba a contagiar a los otros países. Correa pasó por una crisis económica al dolarizar su economía y levantó la economía de Ecuador. Se podría decir que es el izquierdista más metódico.
Aunque quiso ocultar en el año 2014 la crisis económica que se le venía, Correa negó estas acusaciones y, de inmediato, trabajó para cambiar la Constitución y permitir la reelección continua, es decir, reelección presidencial indefinida. La oposición ya viene trabajando para recuperar el poder.

ARGENTINA
Con la asunción de Cristina Kirchner como presidenta de la República de la Argentina, en el año 2007, las cosas no salieron bien en ese país. Su esposo y antecesor en la presidencia, Néstor Kirchner, le heredó un Estado que crecía económicamente a cuenta de un 8 a 9% por año, logrando incluso pagar toda su deuda al Banco Mundial.
Con la llegada de Cristina, todo salió al revés. La economía cayó a puntos de 2%, la pobreza creció de 20 a 28% y el endeudamiento público se elevó en 43%. Pese a los intentos por estatizar las empresas, la población no le perdonó tal fracaso y la izquierda en Argentina perdió el poder.
PERÚ
Ollanta Humala era el hombre de izquierda y de la esperanza peruana que demoró en llegar al poder y recién lo hizo en el 2011, pese a haber recibido financiamiento de Venezuela. Es harto conocido que la economía peruana que crecía por encima del 6%, ahora solo crece por poco más de un 3% y la crisis política y social con denuncias de corrupción a su gobierno lo catapultan como un gobierno de izquierda desastroso.
Humala tiene el peor porcentaje de aprobación que tuvieron los últimos 3 presidentes y, lo peor de todo, es que no tiene un digno representante que pueda competir en las elecciones del 10 de abril y, con ello, la izquierda y el nacionalismo entregará el poder, poniendo fin a su aventura izquierdista populista.

VENEZUELA
Hugo Chávez fue el líder de la revolución bolivariana, al igual que Fidel Castro en Cuba. Mientras Chávez vivía, la revolución estaba de pie; cuando murió, su sucesor, Nicolás Maduro, no pudo sobrellevar tal responsabilidad y viene sepultando la revolución chavista.
Primero, encarceló a los líderes de oposición para que no lo molesten en su gobierno.
Pasaron dos años y gracias a esos hechos, perdió el control del parlamento. Ahora, la oposición tiene la mayoría absoluta y legislará a partir de enero de 2016, liberando a presos políticos y posiblemente, destituyendo del cargo a Maduro.

Aunque Maduro ya viene preparando las armas legales para frenar al parlamento (con la jubilación de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia y la designación de magistrados de confianza), no será posible que lo haga por mucho tiempo, pues la Asamblea Nacional tiene más poder que sus propias decisiones.

La crisis económica, la persecución de líderes opositores, las ganas de enquistarse en el poder para toda la vida con los constantes cambios en la Constitución y la reelección indefinida de los presidentes, le pasaron factura a la izquierda en Sudamérica y parece estar ya condenada al letargo por muchos años, hasta una nueva revolución.
Fuente: Diario Los Andes